jueves, marzo 31, 2011

Me echó de su cuarto gritándome
No tienes profesión
Tuve que enfrentarme a mi condición
En invierno no hay sol



Y aunque digan que va a ser muy fácil
Es muy duro poder mejorar
hace frio y me falta un abrigo
Y me pesa el hambre de esperar

¿Quién me dará algo para fumar
O casa en que vivir?
Sé que entre las calles debés estar
Pero no sé partir

Y la radio nos confunde a todos
Sin dinero la pasaré mal
Si se comen mi carne los lobos
No podré robarles la mitad

Dios es empleado en un mostrador
Da para recibir
¿Quién me dará un crédito, mi Señor? Sólo sé sonreír

Y tal vez esperé demasiado
Quisiera que estuvieras aquí
Cerrarán las puertas de este infierno
Y es posible que me quiera ir

Conseguí licor y me emborraché
En el baño de un bar
Fui a dar a la calle de un puntapié
Y me sentí muy mal

Y si bien yo nunca había bebido
En la cárcel tuve que acabar
La fianza la pagó un amigo
Las heridas son del oficial

Hace cuatro años que estoy aquí
Y no quiero salir
Ya no paso frío y soy feliz
Mi cuarto da al jardín




Y aunque a veces me acuerdo de ella
Dibujé su cara en la pared
Solamente muero los domingos
Y los lunes ya me siento bien.
Lo único que no puedo dudar, es que estoy dudando,
y si dudo, estoy pensando, 
y si estoy pensando..

existo.

René Descartes


miércoles, marzo 30, 2011

ROMANCE DEL PAÍS QUE NO CONOCÍ


No conocí el paisito de donde tú llegabas:
lo busqué en cada mapa pero no figuraba.
Por eso, al ver tus ojos yo me lo imaginaba 
como un río celeste oleando en sus mañanas.
(¿fue el río el que te puso de agua la mirada,
y esa manera dulce de apoyarla en la nada?)

No conocí el paisito de donde tú llegabas:
por eso, al oír tu risa yo me lo dibujaba
con una torre alta, henchida de campanas.
(¿fue allí donde aprendiste a alzar la carcajada 
y ese modo de darla sonora, larga, clara?)

No conocí ese paisito de donde tú llegabas:
Toqué tu piel y dije: -viene de donde se ama.
Por eso fui tu amiga: de puro equivocada,
que hoy sé que no había río, ni torre, ni campanas...
Fuiste un sueño apenitas y era yo quien soñaba.

Tan sólo habia tu pecho con la puerta cerrada,
sin rincón de caricias, sin paloma anidada,
sin lugar para un beso, sin luces ni guitarras.
Por eso no podias sentir que me hacias falta
ni beber de a poquito el color de mi lágrima.

Por eso, no podías atarte a mis palabras,
la mitad entre risas, y la otra, lloradas.
En vano tantos versos, de siesta amanzada.
En vano tantos versos, mi silencio extrañabas.

Por eso, sin siquiera decirme qué pasaba
en un día cualquiera me dejaste olvidada.
Qué triste es despedirte, pasajero de mi alma...
Tu recuerdo me sigue como pájaro en llamas.

No podías quererme. Hoy lo entiendo y me daña
pero sé que es la vida la que anuda y separa.
No conocí el paisito del que te despegabas
ni tampoco tú el mio, coloreado de infancia.

¿A quíen culpar entonces de estas cosas que pasan?
Me llevo mi solcito: le sobra a esta nevada.
Mi ultima muñeca mira y no entiende nada.
Mi ultima inocencia es lágrima en la almohada.
Yo apago los reproches como apago mi lámpara
mientras una certeza se enciende en la madrugada.


No pudiste quererme. Eso es todo. Qué lástima...


Elsa Bornemann

martes, marzo 29, 2011

Reírme en tu risa.

Fundirme en ella. 
Y revivir.


¿A donde vas cuando los días no tienen colores ?

¿ A donde vas mi corazón ?
El bordo